Por Valentina Di Paola. Córdoba, Argentina

“Me gusta todo, me gusta el fernet, el asado con los amigos, las sierras y la vida en Córdoba”.
En entrevista con Tarek Mawas, joven sirio de 28 años, refugiado en la Ciudad de Córdoba, conocimos una historia marcada por los desafíos de la migración forzada, las distintas situaciones a las que se enfrenta un refugiado sirio y la capacidad de reconstruir una vida fuera de su país. Su testimonio refleja tanto las dificultades que atraviesan quienes huyen de contextos de guerra como la diversidad cultural que aportan a la sociedad que los recibe.
Un pasado que parecía común
Antes de la guerra en Siria, desatada en el año 2011, Tarek llevaba una vida como la de cualquier joven: “Estaba todo normal como cualquier argentino hoy en día. Nada de conflicto, éramos muy amigos entre nosotros. No estaban todas las tensiones religiosas y vivía de una forma muy normal”.
Un nuevo comienzo

Imagen extraída de Infobae.com
https://www.infobae.com/sociedad/2022/09/09/de-refugiado-a-influencer-el-sirio-cordobes-que-escapo-de-la-guerra-y-derriba-mitos-en-las-redes/
Tarek decidió dejar Siria en 2018 porque la situación se tornó insostenible: “He pasado por muchas situaciones peligrosas donde mi vida ha estado en peligro, yo era un chico normal en una situación de guerra donde yo quería hacer toda mi vida, como si no hubiera pasado nada, y no podía hacer eso. Entonces, era mejor para mi familia porque se preocupaba por mí, no estaban tranquilos”.
Sobre la elección de venir a vivir a Argentina, Tarek expresa: “Sentí que ya no tenía ni siquiera futuro en Siria y tenía la posibilidad de irme a Argentina, donde estaba mi hermano y un tío que me podían facilitar el tema de salir de Siria con una visa de turista. Vine solo, dejé a mis padres y una hermana allá”.
Más allá de las dificultades de llegar a un país nuevo, Tarek remarcó: “La gente me recibió con mucha amabilidad y me sentí muy cómodo, los argentinos siempre estuvieron dispuestos a ayudarme con los trámites del Estado”.
Obstáculos al migrar

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Uno de los desafíos legales más grandes para Tarek fue obtener su estatus legal de refugiado: “Me costó 5 años, bastante. De hecho, lo que más me costó es que yo no tenía ningún papel para tener una cuenta bancaria o para estudiar en la universidad. Yo quería estudiar en la UTN (Universidad Tecnológica Nacional) pero no podía rendir los finales porque no tenía el documento argentino, así que eso fue lo que más me costó y el tema de la cuenta bancaria también”. A pesar de estas barreras, nunca sintió discriminación ni rechazo por parte de los argentinos.
En cuanto a otros desafíos, Tarek señala: “Nunca pensé que cuando uno emigra a otro país a vivir iba a ser tan difícil. Es muy complicado, y más cuando saliste de una situación de guerra. Yo no quería irme de Siria, sino que lo elegí para que descanse un poco mi familia y para hacer un futuro en Argentina, pero después te enfrentas a que estás viviendo solo, no tenés familia, amigos, primos; no tenés nada. En el momento te sentís muy solo. Y después todo, tenés que entender las leyes, cómo funcionan las cosas. Por ejemplo, en Siria siempre tuvimos mucha seguridad y acá nos enfrentamos con otra realidad”.

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Prejuicios de ser árabe
Tarek mencionó que los argentinos sí tuvieron prejuicios acerca de ser árabe, sobre esto aclara: “No son prejuicios malos, nunca me trataron mal, sino que la gente argentina no sabía. Por ejemplo, a todos los árabes le decían turcos sólo porque hace muchos años, cuando venían los árabes, venían con documento turco. Por otro lado, que somos recontra mil machistas y eso no es cierto. Tienen el prejuicio de que nosotros podemos casarnos con siete mujeres, cuando los musulmanes pueden casarse con cuatro, pero nadie lo hace en realidad”.
Asimismo, en cuanto a la religión, Tarek destaca que: “los argentinos piensan que todos los árabes somos musulmanes, cuando la mayoría sí son musulmanes, pero existen los judíos y otras religiones que también son árabes. En Siria el 70% son musulmanes, el 15% cristianos y el 15% de otras religiones”.
Así, Tarek resalta que a veces es complicado explicar su cultura a las personas en Argentina: “Sé que tenemos una cultura muy conservadora y tengo que ir explicando bien por qué pasa eso. Por ejemplo, con el tema de las mujeres. Yo aprendí mucho de la cultura argentina, vi muchas cosas que me gustan y otras que no, y está bien porque es su cultura”.
Por otro lado, Tarek menciona qué siente cuando ve las noticias del mundo árabe en medios argentinos, sosteniendo que: “Es muy polémico. Las noticias de acá llegan muy malas y siempre ponen el lado árabe como malo, pero no por culpa de Argentina, sino por un problema político a nivel mundial. Las noticias son muy feas, son horribles”.
Identidad, cultura y comunidad

https://www.instagram.com/elsiriocordobes/
Después de todo, hoy en día Tarek se siente completamente integrado a la vida en Córdoba: “Me gusta todo, me gusta el fernet, el asado con los amigos, las sierras y la vida en Córdoba”.
Además, también destaca que siempre intenta conservar sus costumbres sirias: “Yo siempre digo que soy una mezcla de las mejores costumbres que tenemos en Siria y las mejores costumbres que tenemos en Argentina, siempre trato de mezclar las dos”.
Una historia de resiliencia

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Por último, Tarek explica que su experiencia como refugiado le permitió enriquecerse como persona y atravesar distintas situaciones de una manera distinta a las personas que lo rodean: “Tenés que entender que esa persona (refugiada) no tiene la misma vida que vos tuviste. Está bueno porque te preparas para la vida, y yo siento que mis amigos argentinos se rinden frente a algunos conflictos de la vida para los que yo me siento mucho más firme. Por ejemplo, tengo amigos argentinos que han migrado a España o Australia y muchos volvieron porque no pudieron soportar lo que es vivir en otro país que no conocen y saber que si caes no hay ninguna mano que te va a levantar, porque no tenés a tu gente para que te ayude. Tengo muchos amigos que quieren emigrar, pero no es todo color de rosas”.