Por Magdalena Galiano. Córdoba, Argentina

Una vez más, la geopolítica se encarga de recordarnos que los conflictos que percibimos como lejanos en términos geográficos pueden impactar rápidamente en los precios cotidianos. La confrontación entre Irán y Estados Unidos se manifiesta en las estaciones de servicio, en el encarecimiento del transporte y, eventualmente, podría trasladarse también a las góndolas de los supermercados.
Hace apenas unos meses, el Estrecho de Ormuz concentraba cerca del 20% del tránsito mundial de petróleo y gas natural licuado, lo que explica su peso estratégico dentro del sistema energético internacional. Sin embargo, desde el recrudecimiento de las tensiones a fines de febrero, esa ruta dejó de funcionar como un corredor relativamente previsible y pasó a convertirse en un punto de máxima tensión. Siguiendo a France 24 (2026), la circulación marítima se redujo de manera significativa y quedó atravesada por un escenario de creciente militarización, marcado por la presencia de fuerzas iraníes y estadounidenses en la zona.
Si bien Irán no anunció formalmente el cierre del Estrecho de Ormuz, en los hechos logró condicionar la circulación marítima mediante amenazas y restricciones selectivas. Los buques que logran atravesar la zona lo hacen bajo un esquema excepcional: con mayores riesgos, demoras y costos logísticos en aumento. En un mercado global altamente interconectado, esas alteraciones no tardan en trasladarse a los precios internacionales.
La primera consecuencia visible fue el aumento del precio del petróleo. Antes del conflicto, el barril rondaba los 70 dólares; según Reuters (2026), el 13 de mayo el Brent cerró en 105,63 dólares por barril. Sin embargo, el impacto no se limita al plano energético. La interrupción o restricción del tránsito por el Estrecho de Ormuz también afecta el suministro mundial de fertilizantes, insumos fundamentales para la producción de alimentos. En este sentido, Butler et al. (2026) estiman que un tercio del comercio mundial de fertilizantes suele pasar por este estrecho.
Una tregua en terapia intensiva: desacuerdos persistentes entre Washington y Teherán
El lunes 11 de mayo, Trump afirmó que la tregua se encontraba en “terapia intensiva” (Reuters, 2026). La frase sintetiza la fragilidad del alto el fuego y deja en evidencia que, pese a la reducción de las hostilidades directas, Washington y Teherán continúan inmersos en una lógica de confrontación. Si bien los enfrentamientos abiertos disminuyeron, los factores estructurales que sostienen el conflicto permanecen sin resolución. Entre ellos se destacan el desacuerdo en torno al programa nuclear iraní, el control del Estrecho de Ormuz, las sanciones económicas, el rol regional de Teherán y la continuidad de los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá.
Las posiciones de ambos actores reflejan la profundidad del desacuerdo. Estados Unidos busca que Irán acepte, como condición inicial, límites concretos a su programa nuclear y garantías sobre la libre navegación internacional. Irán, en cambio, reclama una compensación por los daños ocasionados por la guerra, el fin del bloqueo naval estadounidense, garantías de no agresión y la posibilidad de reanudar sus exportaciones de petróleo.
Como señala France 24 (2026), uno de los principales obstáculos para avanzar hacia una salida negociada es que ambas partes interpretan que el paso del tiempo puede favorecerlas. Washington apuesta a que la presión económica termine debilitando la capacidad de resistencia iraní, mientras que Teherán calcula que el impacto global de la crisis energética elevará el costo político para Trump y empujará a Estados Unidos a negociar.
Proyecto Libertad: libre navegación para Washington, provocación para Teherán

Otro factor que acrecienta la confrontación entre Washington y Teherán es la puesta en marcha de la operación estadounidense “Proyecto Libertad”, impulsada por Donald Trump con el objetivo declarado de restaurar la libre navegación comercial a través del Estrecho de Ormuz (U.S. Central Command, 2026). Según el comunicado del Comando Central de Estados Unidos —CENTCOM, por sus siglas en inglés—, la misión busca asistir a los buques mercantes que intentan transitar por este corredor clave, por donde circula una parte significativa del comercio mundial de petróleo, combustibles y fertilizantes.
Washington presenta la iniciativa como una acción defensiva, necesaria para preservar la seguridad regional y evitar mayores alteraciones en la economía global. Sin embargo, esta lectura no es compartida por Teherán. Desde la perspectiva iraní, el despliegue estadounidense constituye una violación directa del alto el fuego y un intento de modificar el equilibrio estratégico en la región.
En este sentido, Proyecto Libertad no sólo desafía la capacidad de Irán para condicionar el tránsito por el estrecho, sino que también profundiza la militarización de una zona central para el comercio internacional. La diferencia de percepciones revela otro choque de legitimidades: mientras Washington invoca la defensa de la libre navegación y de la estabilidad económica global, Teherán interpreta la operación como una provocación militar y una amenaza directa a su poder regional.
El cuello de botella energético más sensible del mundo
El Estrecho de Ormuz es el epicentro de mayor presión internacional en la actualidad. Este corredor marítimo conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Ubicado entre Irán, al norte, y Omán y los Emiratos Árabes Unidos, al sur, este corredor une el Golfo con el mar Arábigo. Su importancia se explica por su localización y por sus características físicas, ya que posee la profundidad necesaria para el tránsito de grandes buques petroleros. Por esta razón, es utilizado de manera regular por los principales productores de petróleo y gas natural licuado de Medio Oriente (Butler et al., 2026).
En condiciones normales, alrededor de 3.000 barcos navegan por el Estrecho cada mes, transportando una proporción significativa del comercio mundial de petróleo, gas natural licuado, azufre y fertilizantes. Por eso, cualquier interrupción en su funcionamiento tiene efectos inmediatos sobre las cadenas globales de suministro. El cierre de Ormuz también ha afectado los flujos de gas natural licuado, un insumo clave para la producción de fertilizantes nitrogenados, como la urea, lo que podría trasladarse progresivamente a los costos agrícolas y, eventualmente, a los precios de los alimentos (The Guardian, 2026).
Siguiendo a France 24 (2026), la exigencia iraní de que Washington reconozca su soberanía sobre Ormuz constituye uno de los puntos más explosivos de la negociación. La comunidad internacional considera esta zona una vía marítima estratégica regida por normas de libre navegación. Aceptar la posición iraní implicaría alterar principios básicos del derecho marítimo internacional y modificar profundamente el equilibrio geopolítico en el Golfo. Por esa razón, la demanda de Teherán es vista en Washington como inaceptable. Sin embargo, Irán utiliza precisamente esa capacidad de presión como su principal carta estratégica frente a las sanciones, el aislamiento económico y la presencia militar estadounidense en la región.

Crisis de fertilizantes y alimentos: la geopolítica amenaza al sistema agroalimentario mundial
«No se trata solo de una crisis geopolítica, sino también de una interrupción en el núcleo del sistema agroalimentario mundial» (FAO, 2026). Con estas palabras, el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura —FAO—, Qu Dongyu, advirtió que la escasez mundial de fertilizantes provocada por las interrupciones en el Estrecho de Ormuz podría derivar en menores rendimientos agrícolas y en un ajuste del suministro de alimentos durante la segunda mitad de 2026 y en 2027. Entre los sectores más expuestos a los efectos de esta crisis también aparecen los consumidores, ya que las consecuencias comienzan a proyectarse sobre la producción agrícola y, eventualmente, sobre los precios de los alimentos.
Ahora bien, ¿cómo se traduce esta crisis en términos concretos para la producción de alimentos? Las restricciones en los flujos marítimos a través de esta vía estratégica ya están tensionando los mercados de fertilizantes y elevando los costos de la energía, dos variables centrales para la producción agrícola. Si los fertilizantes se encarecen o escasean, los productores pueden verse obligados a reducir su uso, postergar compras o modificar decisiones de siembra, con consecuencias directas sobre los rendimientos futuros y sobre la disponibilidad de alimentos.
En este marco, la FAO remarca la importancia de garantizar el funcionamiento de rutas comerciales alternativas y diversificar las fuentes de fertilizantes y energía. A largo plazo, Qu subraya la necesidad de una transformación estructural que reduzca la dependencia de rutas de suministro concentradas y de insumos basados en combustibles fósiles. Esto implica avanzar en inversiones en agricultura sostenible, energías renovables, soluciones innovadoras en fertilizantes y sistemas más sólidos de almacenamiento y logística.

En la región, algunos de estos lineamientos ya están en marcha. Uruguay es, quizás, el caso más emblemático: en 2025 alcanzó el 98% de generación eléctrica a partir de fuentes renovables (El Cronista, 2026), lo que lo posiciona octavo a nivel mundial en el Energy Transition Index del Foro Económico Mundial. A esto se suma su apuesta por la ganadería sustentable, con el primer sello de Carne de Carbono Neutral de la región, certificaciones de producción libre de deforestación orientadas a cumplir con la normativa europea (EUDR). Por todo ello, la FAO considera a Uruguay pionero y «referente en la transformación sostenible de la ganadería» (BBVA, 2025). Además, el país avanza en proyectos de hidrógeno verde con miras a convertirse en exportador y en la descarbonización de su infraestructura logística y portuaria (ComexLatam, 2024).
Argentina, por su parte, presenta activos estratégicos de gran relevancia. Si bien su matriz energética sigue siendo predominantemente fósil —con un 86% de energía primaria proveniente de gas y petróleo—, las energías renovables alcanzaron récords históricos de capacidad instalada entre 2024 y 2025, representando aproximadamente el 16% de la matriz eléctrica, impulsadas por la energía eólica en la Patagonia y la solar en el NOA (MSU Green Energy, 2025). A esto se suma un mercado de bioinsumos agrícolas en pleno crecimiento, con un ritmo interanual del 10,9%, que avanza hacia una agricultura más sostenible y complementaria con los insumos convencionales (Agrolatam, 2025).
¿Qué puede esperar América del Sur frente al shock agrícola?
En América del Sur, el impacto se observa especialmente en Argentina y Brasil, dos actores centrales del comercio agroalimentario global. Según estimaciones del IFPRI (2026) basadas en datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Argentina y Brasil concentran actualmente el 10% de las exportaciones mundiales de trigo, el 39% de las de maíz y el 66% de las de soja. Sin embargo, esta posición exportadora convive con una fuerte dependencia de fertilizantes importados, parte de los cuales proviene de la región del Golfo Pérsico. En una entrevista con EFE, el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Muhammad Ibrahim, advirtió que el cierre parcial del Estrecho de Ormuz ya está afectando las decisiones de los agricultores latinoamericanos en cuanto a siembra, cultivos y demanda de insumos. La situación es especialmente preocupante para Brasil, que importa más del 50% de sus fertilizantes, y para Argentina, donde más del 60% de la urea granulada importada en 2025 provino de la región hoy en conflicto (EFE, 2026; Agrolatam, 2026).
En ese contexto, una interrupción prolongada del tránsito por el Estrecho de Ormuz podría convertir lo que hoy es una crisis logística y de costos en una crisis de oferta alimentaria, con un encarecimiento sostenido de los cultivos, el ganado y los alimentos en toda la región.
Consideraciones finales:
La tregua entre Estados Unidos e Irán se sostiene sobre un equilibrio frágil. La acumulación de incidentes, la militarización del Estrecho de Ormuz y la falta de avances diplomáticos aumentan el riesgo de que cualquier error de cálculo derive en una escalada militar de mayor alcance.
Una guerra localizada en Medio Oriente vuelve a demostrar que la geopolítica de los hidrocarburos y de los alimentos no reconoce distancias. Lo que ocurre en el Estrecho de Ormuz se traslada al precio del petróleo, al costo de los fertilizantes, al flete internacional y, tarde o temprano, llega a la góndola. Para el Cono Sur, la principal lección es clara: en una economía global marcada por la interdependencia y la disputa por insumos estratégicos, la autonomía regional en materia energética, productiva y logística deja de ser una consigna abstracta y se convierte en una condición necesaria para reducir la exposición frente a shocks externos.
Referencias Bibliográficas
BBVA. (2025, 18 de noviembre). Ganadería sostenible en Uruguay: carne libre de deforestación gracias a la tecnología. https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/ganaderia-sostenible-en-uruguay-carne-libre-de-deforestacion-gracias-a-la-tecnologia/
Butler, G., Mann, T., Jackson, P., & BBC Persian. (2026, 8 de abril). Why the Strait of Hormuz matters so much in the Iran war. BBC. https://www.bbc.com/news/articles/c78n6p09pzno
ComexLatam. (2024, 16 de agosto). Uruguay y su avance en la cadena logística sustentable. https://www.comexlatam.com/uruguay-y-su-avance-en-la-cadena-logistica-sustentable/
EFE. (2026, 10 de abril). Director del IICA subraya la guerra de Irán como un gran desafío agrícola en Latinoamérica. Infobae. https://www.infobae.com/america/agencias/2026/04/10/director-del-iica-subraya-la-guerra-de-iran-como-un-gran-desafio-agricola-en-latinoamerica/
El Cronista. (2026, 6 de enero). Uruguay llegó al 98% de energía eléctrica renovable durante 2025. https://www.cronista.com/uruguay/economia-uy/uruguay-llego-al-98-de-energia-electrica-renovable-durante-2025/
Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2026, 7 de mayo). Strait of Hormuz crisis: Fertilizer scarcity will affect next harvests and food supplies, FAO warns. FAO. https://www.fao.org/newsroom/detail/strait-of-hormuz-crisis–fertilizer-scarcity-will-affect-next-harvests-and-food-supplies–fao-warns/en
France 24. (2026, 5 de mayo). La tregua al límite: Ormuz en el epicentro de una escalada contenida entre EE. UU. e Irán. France 24. https://www.france24.com/es/medio-oriente/20260505-la-tregua-al-límite-ormuz-en-el-epicentro-de-una-escalada-contenida-entre-ee-e-irán
France 24. (2026, 11 de mayo). “En cuidados intensivos”: Tregua entre EE. UU. y Teherán entra en fase crítica tras rechazo de Trump a la oferta iraní. France 24. https://www.france24.com/es/medio-oriente/20260511-en-cuidados-intensivos-tregua-entre-ee-uu-y-teher%C3%A1n-entra-en-fase-cr%C3%ADtica-tras-rechazo-de-trump-a-la-oferta-iran%C3%AD
Glauber, J., Piñeiro, V., & Gianatiempo, J. P. (2026, 4 de mayo). The Iran war: Farmers in Brazil and Argentina face rising fertilizer and energy prices. International Food Policy Research Institute. https://www.ifpri.org/blog/the-iran-war-farmers-in-brazil-and-argentina-face-rising-fertilizer-and-energy-prices/
MSU Green Energy. (s. f.). ¿Qué papel juegan las energías renovables en la transición energética de Argentina?https://msugreenenergy.com/que-papel-juegan-las-energias-renovables-en-la-transicion-energetica-de-argentina/
Somasekhar, A. (2026, 13 de mayo). Oil settles lower on US rate hike fears; investors watch Trump-Xi meeting. Reuters. https://www.reuters.com/business/energy/oil-prices-slip-teetering-iran-ceasefire-trump-heads-china-2026-05-13/
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