
Halal es una palabra de origen árabe que significa permitido, en contraposición a la palabra Haram que alude a lo prohibido o al pecado, ambos conceptos que se encuentran en la religión del islam y en la base de la forma de vida de un musulmán.
Halal es la base de un concepto ético y moral de acciones lícitas y es sumamente amplio ya que abarca un mercado de consumo de distintos rubros, que va desde alimentos sólidos y bebidas hasta cosméticos y toda clase de productos fármacos o químicos.
Pero esta base ética y moral también se encuentra en otros ámbitos como el comportamiento humano en lo social, en la política pero también en las finanzas y hasta en la vestimenta.
Existe a su vez un mercado muy importante a destacar que es el mercado del comercio electrónico en la región, que se encuentra en crecimiento y que es impulsado por los jóvenes árabes.
Si recordamos que son casi dos mil millones de musulmanes en todo el mundo y que 54 países tienen a la religión del islam como su religión oficial, rápidamente podemos descubrir la inmensa cantidad de oportunidades comerciales, a través del mercado Halal, que se pueden generar.
Asimismo el índice de crecimiento de los islámicos es el doble al índice de población mundial y los países árabes cuentan con un 49.5% de la población mundial menor de 24 años. Todo esto se ve reflejado en un mercado que a nivel global en el 2018 representó 283 billones de dólares, según cifras de la Halal Industry Development Corporation.
Por tanto una empresa que busque comercializar con países árabes y con países que se manejan bajo los preceptos del mercado Halal no deberían descuidar los aspectos que este concepto abarca, destacando los valores culturales y religiosos de la locación a donde se pretende ingresar con su marca.
El hecho de que el mercado Halal no solo se limite a los países del Medio Oriente, puesto que el islam se encuentra en todo el mundo, abre aun más el abanico de oportunidades y junto con él los desafíos de comercializar para este mercado en naciones con distintas culturas. No es lo mismo negociar en Arabia Saudí que en China, La Unión Europea, Rusia o el propio Estados Unidos. Todo esto debe estar presente a la hora de realizar las negociaciones.
Como vemos son muchas las razones y oportunidades que nos obligan a adentrarnos a conocer y entender el mundo islámico y sus mil y una vertientes.