Cleopatra israelí

Por: Cristina Cardeño Gama. México

Republicación.

Hace poco se anunciaron los Acuerdos de Abraham con los que se concretó y se hizo oficial la estrecha relación en materia política y económica entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel, en un proceso que, cabe mencionar, fue mediado por los Estados Unidos. Como acto seguido, una de las petromonarquías del Golfo Arábigo, Bahrein, anunció que de igual forma oficializaría sus relaciones con Israel, dándole la espalda a la causa palestina, como lo hicieron anteriormente los EAU. Sin embargo, la paz en Medio Oriente a razón del conflicto cada vez menos árabe-israelí y cada vez más palestino e israelí, está lejos de alcanzarse.

En el Día Internacional de la Niña, el 11 de octubre, se anunció que la actriz israelí Gal Gadot, quien saltó a la fama con su papel de la Mujer Maravilla, será quien le dé vida a Cleopatra en la nueva película sobre la Faraona. Esta última noticia ha indignado aún más a la gran mayoría del mundo árabe por razones que, en este punto, sólo refuerzan la normalización  del sistema de apartheid perpetrado por Israel, con el que se segrega a los palestinos, aunado a las prácticas de limpieza étnica en contra de Palestina y un sinfin más de implicaciones políticas y sociales.

Gal Gadot, nacida en Israel en 1985, fue coronada Miss Israel en el 2004 y también sirvió al ejército de su país como militar durante el asalto de 34 días a territorio libanés en el 2006. Después de haber servido como militar, se dedicó a la actuación y al modelaje, lo que la catapultó hacia Hollywood al conseguir el papel de la amazona. ¿Quién mejor que una ex militar para representar a una amazona fuerte y empoderada, como lo sugiere el discurso feminista occidental adoptado por Hollywood? Asimismo, ha sido una figura relevante para representar a Israel, el país que se creó a partir de la partición del Estado Palestino y que desde ese entonces (1947/48) tiene bajo asedio a los palestinos.

El nombramiento de la mencionada actriz israelí para interpretar a un símbolo netamente egipcio/árabe, conlleva un trasfondo político en el que, de manera sutil, se deja ver que Israel, con ayuda de sus aliados occidentales, como en este caso lo es EEUU, trata de apropiarse culturalmente de símbolos que le corresponden, por excelencia, al mundo árabe. Con esto no sólo se demuestra el poderío que imprime Israel en la región, sino que se ha ganado un lugar en el mundo, apoyado y acompañado de sus grandes aliados.

¿Por qué la paz en Medio Oriente se vislumbra mucho más lejana? El anuncio que puso el nombre de Trump entre los posibles ganadores del Premio Nobel,  denominado Acuerdos de Abraham, sólo perpetua el sistema de apartheid establecido por Israel en contra de los palestinos.

Los vecinos árabes del golfo, EAU y Bahrein, al darle la espalda a la causa palestina, hacen que se enquiste aún más en la región la problemática para éste último país, entrampando al conflicto en un círculo vicioso que difícilmente logra avistar una solución. No es novedad que el sistema de limpieza étnica que actualmente sufren los palestinos se alimente de un discurso global que invisibiliza el problema, pues se apoya cada vez más en los aliados mundiales.

Aquí entra el papel que juegan los Estados Unidos de América. Si bien desde la administración de Obama se había abandonado la idea de intervención miltitar, ésta fue reavivada en los primeros años de gobierno de Donald Trump en ciertos espacios como Siria, para después retirar de nuevo sus tropas. Esto deja ver que la presencia norteamericana está tomando otras dimensiones de las que estábamos acostumbrados desde el 2001. Digamos que la fuerza de EEUU ya no sólo se refleja en lo militar, pues con su gran maquinaria Hollywoodense alcanza un espectro mucho más amplio. Una vez hecho el trabajo con Israel, al empoderarlo en medio de la región árabe y seguir apoyándolo desde la Casa Blanca, ahora hace uso de la diplomacia cultural para posicionar sutilmente en el imaginario mundial a Israel sobre los países árabes.

Estados Unidos impulsa a Israel ya que éste le es útil al discurso occidental, al adoptar sus condiciones y acciones. En el caso del papel protagónico para Gal Gadot, se está utilizando al feminismo para aparentar que es más un tema de “empoderamiento femenino” que de disputas históricas. La misma Gal Gadot utiliza así el movimiento para aparentar que es un tema meramente de convicción propia de defensa de las mujeres y de la humanidad aunque sólo sea así para con el mundo y no hacia las y los palestinos.

Lamentablemente, en pleno Siglo XXI, existe un sistema de limpieza étnica y apartheid en Palestina que parece ser tolerado por el mundo, ya que se nos sigue contando que no existe una solución al conflicto y menos aún existirá si la propuesta de la creación de dos Estados suena cada vez menos atractiva, ya que a la larga no será necesaria si Israel logra deshacer toda huella de la alguna vez existente Palestina. Como es costumbre, quienes terminan siendo los más afectados son las y los ciudadanos palestinos ya sea que vivan en la misma Palestina o como expatriados en todo el mundo. 

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