
ENTREVISTA CON LA ANTROPÓLOGA AMANDA FLORES
Antropóloga egresada de la Universidad de Harvad, filipina, residente en los Estados Unidos, apasionada por las culturas, los idiomas, y el trabajo humanitario con minorías étnicas y comunidades de migrantes.
Amanda ¿qué nos podes contar de tus orígenes y de tus raíces?
- Nací y crecí en una isla que se llama Cebú, en la segunda ciudad más grande de las Filipinas. Las hermanas de mi papá se habían ido a los Estados Unidos y entregaron una solicitud para mi papá que tomó más de veinte años en ser aceptada porque los procesos son muy lentos y a su vez después mi papá se casó con mi mamá y me tuvo a mí y a mi hermana. Y yo no sabía nada de esa solicitud hasta que llegaron las visas cuando tenía 11 años y teníamos seis meses para decidir si migrar a los Estados Unidos o no. Mi papá trabajaba como profesor de violín y mi mamá en una ONG de Australia con proyectos en las Filipinas lo cual me hizo crecer con una gran influencia internacional que me gustaba mucho y tenían una vida exitosa que al llegar a los Estados Unidos se perdería para comenzar de cero.

Yo ya hablaba inglés porque las Filipinas fueron colonia estadounidense y eso hace que sea lengua obligatoria en la primaria, aunque nunca habia estado en los Estados Unidos antes. Así que nos fuimos y llegamos a los Estados Unidos en el 2007 a vivir en el Estado de Oregón, donde realice mis estudios previo a entrar a Harvard.
¿Una persona que realiza sus estudios fuera de los Estados Unidos puede postular a la Universidad de Harvard para hacer su carrera?
- Sí puede, solo que no todas las Universidades tienen tanto dinero como Harvard y por eso no todas pueden otorgar becas del cien por ciento, como se me otorgó a mí.
¿Cómo te sentiste con la experiencia internacional que viviste ahí?, sé que tenias amigos de Estonia, Nepal, México, es una mezcla muy rica de culturas me imagino
- Fue un sueño hecho realidad, tenía amigos de todas partes del mundo y era un poco como mi experiencia de intercambio en Francia en donde era parte de un grupo de compañeros internacionales que venían de muchos países.
Amanda contanos ¿en qué momento surge tu viaje a Ruanda?
- Tenía 21 años y me fui por un semestre, para mis padres no fue muy normal pero es porque no conocen África y tienen la visión de los medios occidentales que es muy negativa y ya sabemos que no es así y no debe ser así. Yo quería decir que en África hay muchas cosas bellas y la manera en que muchas veces se habla de ciertos lugares en el mundo no es la mejor.
¿Qué descubriste en Ruanda, como lo viviste?
- Yo quería saber cómo se construye una sociedad después de un conflicto, como lo que paso en Ruanda con el genocidio del 94 y yo quería saber cómo ayudaban las instituciones internacionales en el desarrollo de los sistemas judiciales post conflictos y el trabajo de las ONGs en la justicia comunitaria, que no venía de la corte sino de las comunidades mismas. Entonces quería saber cómo podía intervenir una ONG y si sirve su trabajo o le hacen daño a las comunidades.
Y ¿qué conclusión sacaste de eso?
- Que es muy importante tomar en cuenta lo que piensan las comunidades sobre su percepción de la justicia. No se puede ir y decir esta es la justicia y tomar años y años con procesos dentro de la Haya con audiencias, porque la gente simplemente no puede esperar años y años para tener justicia.
estudiosarabeseislamicos- Efectivamente Amanda uno de los problemas que se dan muchas veces con las ONG es que realizan trabajos en paralelo al Estado en vez de fortalecerlo, y esto no sirve porque por ejemplo utilizan muchos recursos humanos y dejan al Estado sin recursos calificados debilitándolo en vez de fortalecerlo. Se tiene que trabajar más en la cooperación entre ONG y Estados.
Amanda y ¿cuándo surge lo del viaje a Bolivia?
- Pasé un semestre en Ruanda como te decía, que fue el segundo semestre de ese año en Harvard asique después se venía el verano y en el verano los estudiantes hacen sus investigaciones o proyectos o bien toman clases extra. Entonces yo quería pasar ese verano en Bolivia y dos semanas después de llegar a mi casa, luego del viaje a Ruanda, me fui a Bolivia.
Esto surgió porque había conocido a un amigo boliviano, antes de mi viaje a Ruanda, que vive en los Estados Unidos como yo, que me habló de una organización que se llama Refresh Bolivia, que trabajaba en asentamientos informales en la periferia de la ciudad de Cochabamba, en proyectos de salud, de higiene y de agua, entonces me interesó, sobre todo por los temas de salud pública
El problema era que yo no hablaba español pero empecé ese verano, anterior a irme a Ruanda, a aprender Español trabajando en una heladería cerca del suburbio en el que vivía porque la mayoría de los clientes eran Mexicanos. Y ese fue mi primer trabajo. Luego de Ruanda entonces volví a mi casa y a las dos semanas me fui a Bolivia.
Y la experiencia entonces ¿cómo fue?
- Fue más fácil esa experiencia para mí que la de Ruanda, porque hay cosas parecidas entre los países de Latinoamérica y las Filipinas, como el calor humano, entonces a los pocos días ya me sentía como en casa. A su vez yo ya iba con conocimientos del español que me fue muy fácil de aprender porque se me hacía parecido al francés, que yo ya hablaba, y en cambio el idioma de Ruanda, el KuiñaRuanda, era muy difícil.
Y ¿cómo era la situación con esas comunidades?
- Era una situación compleja porque aprendí en ese verano que las personas no eran propietarias de sus casas y se las podían quitar en cualquier momento, era una situación muy insegura, pero igual seguían con sus proyectos de vivienda. A mí me interesaba mucho esta cuestión sobre las viviendas y lo que estaba haciendo el Estado y las ONGs y qué pensaba la gente que vivía en esa situación. Así que quise regresar porque se había convertido como en otro hogar para mí y volví en el 2017 y realicé mi tesis sobre estos temas.
Amanda ¿en qué estas trabajando ahora?
- Trabajo en una Organización no gubernamental, sin fines de lucro, que se llama Justice in Motion, o Justicia en Movimiento, trabaja con lo que llamamos una red de defensores. Nuestros defensores son abogados de derechos humanos y otras personas que trabajan con estos temas en México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Trabajamos con estos defensores en casos legales que se llevan en los Estados Unidos, que tiene que ver con migrantes de esos países. Por ejemplo si hay migrantes de estos países que tienen un abogado que necesita algo de sus países de origen, el abogado nos llama y nos dice lo que necesita, un acta de nacimiento, alguna información o de repente un testimonio de algún familiar, y luego derivamos este caso a un defensor que pueda realizar la tarea requerida.
Y ¿cómo es la situación de los refugiados en los Estados Unidos para vos?
- Creo que lo más difícil es recibir el reconocimiento de refugiado, porque es muy difícil ganar este estatus, pero hay muchas organizaciones que quieren ayudarlos, a pesar de lo que quiera el gobierno y eso me alegra. Aunque claro que muchas personas dicen que los refugiados son criminales y que van a robar los trabajos de los estadounidenses, pero hay muchas personas que saben que no es la verdad y que quieren apoyar a los refugiados porque consideran que merecen una vida digna y que pueden tener esta vida en los Estados Unidos porque es el país con mayor riqueza en el mundo y se puede compartir. Es una mentira que no hay suficientes recursos lo que sucede es que la riqueza se concentra en manos de algunas personas, pero si existen los recursos suficientes para todos.

estudiosarabeseislamicos- Sí lo que sucede es que el refugiado es estigmatizado y se olvida que hay un ser humano detrás de esa palabra, un ser humano con identidad, con nombre y apellido y que en realidad ellos son el resultado y no el problema. El refugiado es el resultado de los conflictos geopolíticos y huye para salvar su vida, no porque le guste subir a una balsa, con sus niños en la noche, a cruzar el Mediterráneo, pudiendo morir en ese intento, o a cruzar el desierto en la frontera con Estados Unidos; y eso se olvida y solo queda el estigma de refugiado olvidando todo lo otro.
Amanda ¿alguna vez en tu carrera viste o estudiaste algo sobre el Islam o los países árabes?
- No tanto pero el abuelo de mi abuelo era Libanes y por eso quisiera conocer Líbano y saber sobre esa raíz árabe aunque nunca tuve estudios formales sobre eso, mi interés en el mundo árabe es más informal y por pura curiosidad.
Amanda ¿hay algún plato de la gastronomía filipina que te traiga recuerdos de tu infancia?
- Sí, hay un postre que me gusta mucho que al irme de Filipinas lo olvidé un poco pero cuando volví a visitar Filipinas me acordé, se llama Buko Pandan y es algo que no puedo comprar en los Estados Unidos, se hace con leche condensada, gelatina verde y coco y es muy rico.

Amanda se que te gusta mucho aprender idiomas, ¿cuál es para ti la mejor ventaja de eso?
- Creo que te podes sentir en casa en cualquier lugar del mundo cuando hablas muchas lenguas, porque si estás fuera de tu país y alguien te habla en tu lengua es muy lindo, pero a su vez porque te permite conectarte con las personas de otros lugares de una manera más cercana.
Para terminar Amanda, todo lo que venimos hablando y que hoy nos convoca tiene que ver con la migración y con los migrantes, por eso te quería preguntar lo que significa para vos ser migrante
- Un migrante es alguien que se desplaza de su lugar de origen en busca de una nueva vida en otro lugar, se dejan cosas atrás pero no se olvidan porque las cosas viven en los recuerdos, en el corazón y en la forma de vivir y siempre hay que llevar las raíces y no olvidarlas.