Por Owen Monjes Mugas. Córdoba, Argentina

Situación actual y dimensión humanitaria
La guerra en el norte de Yemen entre Arabia Saudí y los hutíes (Ansar Allah) es hoy uno de los conflictos más devastadores del mundo árabe. Comenzó como insurgencia local en Saada en 2004 y se ha convertido en un conflicto regional que involucra a grandes potencias, amenaza el comercio mundial por el bloqueo de Bab el-Mandeb y ha provocado una de las peores crisis humanitarias del planeta.[^1][^2]
En septiembre de 2026 los hutíes tomaron la costa yemení del Mar Rojo, Moca y las islas de Mayún, Gran Hanish y Pequeño Hanish, asumiendo el control de la costa yemení del estrecho de Bab el-Mandeb, por donde pasan 3,3 millones de barriles de petróleo al día.[^3] La ofensiva dejó más de 500 combatientes muertos y casi 213.000 desplazados entre agosto y octubre de 2026.[^4] Esto supone un problema estratégico para Arabia Saudí, cuyo petróleo depende cada vez más de esa ruta por el bloqueo iraní de Ormuz.[^5]
La respuesta saudí fue inmediata: la coalición intensificó sus bombardeos y los hutíes respondieron atacando infraestructura civil saudí.[^6] En octubre de 2026 atacaron los aeropuertos de Abha y Rey Khalid, causando 3 muertos y 36 heridos y suspendiendo vuelos en Riad.[^7][^8] Los daños incluyeron seis aviones civiles dañados (375 millones de dólares) y la evacuación de aeronaves por hasta 4.000 millones.[^9] Los hutíes lo justificaron como represalia por el bombardeo saudí del aeropuerto de Saná del 13 de julio de 2026.[^10]
La crisis humanitaria es catastrófica. El bloqueo de la coalición restringe alimentos, medicinas y combustible. En 2026, 22 millones de yemeníes requieren asistencia humanitaria, 18,3 millones sufren inseguridad alimentaria aguda (5 millones en IPC Fase 3+ y 1,4 millones en Fase 4), y el sistema de salud ha colapsado.[^11][^12][^13] La ONU confirma 5,2 millones de desplazados internos, casi 213.000 nuevos entre agosto y octubre, y 4.003 refugiados en África Oriental.[^14][^15][^16] Entre agosto y octubre la ONU verificó 225 víctimas civiles (54 muertos, 171 heridos, más de la mitad mujeres y niños).[^17] Las cifras de 10.000 muertos y 40.000 heridos son estimaciones conservadoras de 2019 que subestiman la magnitud real.[^18]
Orígenes y evolución del conflicto
La unificación de Yemen en 1990 no resolvió las tensiones históricas del país. En el norte, la revolución republicana de 1962 había terminado con el imamato zaydí, y tras la unificación la comunidad zaydí y su élite de los sada quedaron marginados frente a un Estado que promovía el sunismo.[^19][^20] A esto se sumó la expansión del salafismo de inspiración saudí desde los años 80, con el centro de Dammaj en Saada (1980) como punta de lanza, percibido por muchos zaydíes como amenaza existencial.[^21][^22]
En 1992 líderes zaydíes fundaron el Foro de la Juventud Creyente para revivir el zaydismo frente al salafismo.[^20][^19] En 1999 Hussein al-Houthi (figura clave en la insurgencia de los hutíes; clérigo zaidí, dirigente político y militar) se unió al Foro y lo transformó en plataforma política, fusionando el revivalismo zaydí con el khomeinismo iraní, y bajo su liderazgo el grupo se militarizó.[^20][^19] Tras el 11-S y la invasión de Irak, el movimiento adoptó su lema antiestadounidense y antisraelí, y en junio de 2004 el gobierno arrestó a cientos de manifestantes y ordenó la captura de Hussein, desencadenando los primeros enfrentamientos en Saada.[^2][^23]

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La insurrección de 2004 marcó el punto de no retorno y desencadenó seis guerras entre 2004 y 2010 que devastaron Saada.[^24] Los hutíes reclamaban el abandono del norte, la discriminación contra los zaydíes y la dilución de su identidad religiosa.[^25] Hussein murió el 9 de septiembre de 2004, pero se convirtió en mártir y su hermano Abdul Malik lo reemplazó, liderando el movimiento hasta hoy.[^26][^2] Los combatientes pasaron de 2.000 en 2004 a 10.000 en 2009, y aunque el ejército yemení nunca pudo sofocar la rebelión, más de 250.000 personas fueron desplazadas.[^24][^25]
En la sexta guerra (2009-2010) el conflicto se desbordó a Arabia Saudí: los hutíes atacaron una patrulla saudí y Riad respondió con su primera campaña militar unilateral en décadas.[^27] En febrero de 2010 Saleh declaró el fin de las guerras sin acuerdo político. Los hutíes se consolidaron como fuerza política y militar con control en al-Jawf y Marib.[^25]
La Primavera Árabe de 2011 fue el preludio de la guerra civil actual. Las protestas contra Saleh, con desempleo superior al 40%, sumaron a partidos de oposición, líderes tribales, militares descontentos y los hutíes.[^28] La represión causó decenas de muertos en la «masacre del Viernes de la Dignidad» y provocó deserciones como la del general Ali Mohsen al-Ahmar.[^29] Saleh firmó la Iniciativa del CCG en noviembre de 2011, entregando el poder a Hadi a cambio de inmunidad.[^30]
La transición fue inestable. Hadi carecía de control sobre el norte, donde los hutíes extendían su influencia, y establecieron una alianza táctica con Saleh tras su regreso en 2012.[^31] El Diálogo Nacional (2013-2014) acordó un Estado federal de seis regiones, pero los hutíes lo rechazaron por perjudicar a la comunidad zaydí al negarle acceso al mar.[^32] Lanzaron ofensivas que les permitieron tomar Amran y, con asistencia de fuerzas leales a Saleh, entrar en Saná en septiembre de 2014. Hadi firmó el Acuerdo de Paz y Asociación Nacional, que otorgaba a los hutíes puestos en el gabinete, pero nunca se implementó: en enero de 2015 ocuparon el palacio presidencial y Hadi escapó a Adén y luego a Arabia Saudí.[^33]

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Principales actores y sus objetivos
Los actores principales en el movimiento hutí (Ansar Allah), grupo insurgente de origen zaydí que controla el norte de Yemen, incluida Saná, con respaldo militar y financiero de Irán y miembro del «Eje de la Resistencia» liderado por Teherán.[^19][^1] Por otro lado, Arabia Saudí lidera una coalición de países árabes que intervino en marzo de 2015 con la Operación Tormenta Decisiva, con el objetivo de restaurar al gobierno yemení reconocido y contener la expansión iraní en la península arábiga.[^20] A la coalición se suman el gobierno yemení con sede en Adén, fuerzas locales y milicias tribales, y potencias occidentales como Estados Unidos, Reino Unido y Francia.[^34]
Por su parte, los intereses saudíes van más allá de la seguridad fronteriza y la contención iraní. Según fuentes yemeníes, Riad podría concentrar intereses en tres áreas principales. El primero sería el control de recursos energéticos nor-yemenies: el norte alberga reservas de petróleo y gas en Al-Jawf, Marib, Shabwa y Rub al-Jali.[^35] Arabia Saudí habría impedido históricamente que Yemen desarrolle su sector energético para mantenerlo susceptible a su influencia; Abdul Malik al-Houthi denunció en 2026 que «el régimen saudí impidió la extracción de petróleo en Al-Jawf porque Yemen se beneficiaría», además de bloquear Marib y Al-Mahra y forzar la salida de compañías extranjeras de Hadramaut «para mantener a Yemen subordinado».[^36]
El segundo sería la seguridad energética a largo plazo: Riad ha reactivado planes para un oleoducto que atraviese el este de Yemen hacia el mar Arábigo, evitando Ormuz.[^37] En mayo de 2026 conectó Al-Mahra, Shabwa y Hadramaut a su red eléctrica, consolidando influencia mediante infraestructura, y mantiene presencia militar en Al-Mahra desde 2017.[^38][^37] El tercero sería la creación de una zona de amortiguamiento mediante la cooptación tribal: desde 1962 las confederaciones Hashid y Bakil fueron aliadas de Riad, y tras la expansión houthi muchos líderes tribales desplazados se refugiaron en Arabia Saudí, que los usaría como contrapeso ofreciéndoles posiciones en la administración y fuerzas armadas del gobierno de Adén.[^39][^40]
En cuanto a los hutíes, buscan consolidar su control sobre todo Yemen y reducir la influencia saudí y wahabista (en Yemen, al-Ishah, pro saudí).[^1] Según diversos analistas, el conflicto no sería solo una guerra civil, sino una guerra proxy entre Arabia Saudí e Irán.[^19]
Intervención de Arabia Saudita y dimensión regional
El 26 de marzo de 2015 Arabia Saudí lanzó la Operación Tormenta Decisiva, campaña de bombardeos contra posiciones hutíes, con el objetivo de restaurar al gobierno de Hadi y contener la influencia iraní.[^20] Comenzó la fase más devastadora del conflicto, con Yemen como escenario de una guerra proxy y una crisis humanitaria que persiste.[^2]
La decisión se dio tras la visita del embajador saudí en Washington, Adel al-Jubeir, a la Casa Blanca en marzo de 2015, argumentando que Irán se había «movido al patio trasero de Arabia Saudí» y ayudaba a los hutíes a establecer misiles balísticos al alcance de las ciudades saudíes.[^41] Obama aprobó el apoyo del Pentágono para apaciguar a los saudíes mientras completaba el acuerdo nuclear con Irán. Asesores presidenciales ya anticipaban que la ofensiva sería «larga, sangrienta e indecisa».[^41]
La coalición estaba formada por países sunníes (EAU, Baréin, Kuwait, Qatar, Egipto, Jordania, Marruecos y Sudán).[^42] El apoyo estadounidense fue en inteligencia, repostaje y municiones, aunque la coalición se quejaba de demasiadas restricciones.[^41] La campaña aérea fue intensa: la ONU estimó 1.000 asesinados y más de 3.000 heridos en el primer mes, incluyendo 130 civiles muertos en un ataque contra una boda en Saná.[^42]
La respuesta hutí fue lanzar cientos de misiles y drones contra territorio saudí, alcanzando instalaciones de Aramco, aeropuertos y plantas eléctricas. Irán envió comandantes de la Guardia Revolucionaria, asesores y equipos de misiles y drones que permitieron a los hutíes desarrollar armamento cada vez más sofisticado, aunque tanto Teherán como el grupo niegan una relación de proxy.[^32]
Tras el cierre de Ormuz por amenaza iraní desde febrero de 2026, Arabia Saudí redirigió la mayor parte de sus exportaciones de crudo al oeste por el oleoducto Este-Oeste (Petroline), que conecta Abqaiq con Yanbu, en el Mar Rojo.[^43] Este oleoducto de 1.200 km transporta 5,8 millones de barriles diarios a octubre de 2026 (frente a 1,7 millones en 2025).[^44] Pero para llegar a Asia los buques deben atravesar Bab el-Mandeb.[^45] Sin este, el crudo tendría que cruzar Egipto por SUMED y el Canal de Suez y rodear África por el Cabo de Buena Esperanza, añadiendo 40 días al viaje y elevando los costos.[^46] Por eso los hutíes han centrado su ofensiva en la costa yemení del Mar Rojo: al controlarla podrían amenazar el comercio saudí con drones y misiles, generando costos masivos.[^47]
La crisis ha puesto en peligro el plan Vision 2030, que requiere ingresos petroleros estables para financiar la diversificación económica. La caída de exportaciones ha obligado a Riad a posponer o recortar proyectos y ha elevado el costo de endeudamiento.[^48] La expansión del oleoducto a 10 millones de barriles diarios anunciada en octubre de 2026 reduciría la dependencia de Ormuz, pero no resolvería Bab el-Mandeb: todo el crudo que llega a Yanbu debe seguir saliendo por el sur hacia Asia.[^49]
El bloqueo naval, aéreo y terrestre de la coalición restringe la entrada de suministros esenciales, y las organizaciones humanitarias lo consideran una de las principales causas de la crisis. Para 2026, como mencionado anteriormente, 22 millones de personas en Yemen requieren asistencia humanitaria y 18 millones sufren inseguridad alimentaria aguda.[^11][^12]
Los intentos diplomáticos han fracasado: Ginebra (junio 2015) no logró reunir a las partes, Suiza (diciembre 2015) implementó un alto el fuego que colapsó, y Kuwait (abril-agosto 2016) terminó sin acuerdo.[^50][^51] Por otra parte, la guerra fortaleció a Al Qaeda en la Península Arábiga y al grupo terrorista ISIS.[^42]
La tregua de 2022, aunque expiró oficialmente ese mismo año, mantuvo un alto el fuego de facto que se prolongó hasta 2026, siendo el período más largo de calma relativa. Sin embargo, colapsó en 2026 tras el bombardeo del aeropuerto de Saná, desencadenando en la ofensiva hutí actual.
Los hutíes en la actualidad: ideología, poder y objetivos
Los hutíes han pasado de ser una insurgencia local en Saada a controlar la capital y amplias zonas del norte de Yemen, incluida la costa yemení de Bab el-Mandeb tras la ofensiva de 2026. Caracterizarlos exige distinguir tres etapas.
Origen religioso y político (1990-2003). Nació en los 90 como proyecto de revivalismo zaydí frente a la marginación de 1962 y el avance salafista. El Foro de la Juventud Creyente fue fundado en 1992 como organización educativa y religiosa.[^19] La llegada de Hussein al-Houthi en 1999 lo transformó en plataforma política, fusionando el revivalismo zaydí con el khomeinismo iraní; bajo su liderazgo el grupo se militarizó.[^52]
Evolución como insurgencia armada (2004-2014). Las seis guerras de Saada dieron experiencia militar y aumentaron sus filas. Tras la muerte de Hussein, Abdul Malik consolidó una estructura paramilitar inspirada en Hezbolá, expandió la insurgencia desde Saada hacia al-Jawf, Amran y Hajjah, y en 2014 tomó Saná con asistencia de fuerzas leales a Saleh.[^52]
Autoridad de facto (2014-presente). Han construido un Estado paralelo en el norte. El HRF clasifica su gobierno como «plenamente autoritario»: sin elecciones nacionales, instituciones formadas por nombramientos y gobernanza independiente del gobierno de Adén.[^53] Controlan un tercio del territorio pero gobiernan sobre el 70% de la población (unos 24 millones).[^54] Han establecido el Comité Revolucionario Supremo y el Consejo Político Supremo, con un sistema de «supervisores» que vigilan todos los aspectos de la vida civil y militar.[^55]
Su ideología combina el revivalismo zaydí, el antiamericanismo y el antisionismo de su lema con una creciente influencia del chiismo duodecimano iraní.[^19][^2] Buscan consolidar el control sobre todo Yemen y reducir la influencia saudí y wahabista.[^1] La toma de la costa del Mar Rojo les otorgó una influencia estratégica sin precedentes: controlar una de las rutas comerciales más importantes del mundo les permite presionar a Arabia Saudí y a la economía global.[^56] Su capacidad militar crece en miembros y tecnología gracias a la asistencia iraní.[^32]
Su relación con Irán es de aliados. Aunque Arabia Saudí afirma que actúan como proxies iraníes, es cierto que reciben armas, entrenamiento, inteligencia y asistencia técnica, y personal iraní ha ayudado a guiar operaciones.[^57] Sin embargo, tienen su propio liderazgo e intereses más allá de Teherán, y emergieron de conflictos políticos y sectarios yemeníes que datan de los años 60. Por eso muchos analistas lo describen como una «alianza estratégica»: los hutíes «tienen sus propias ambiciones locales y, cada vez más, regionales, y se ven a sí mismos como una potencia regional por derecho propio».[^57]
Es fundamental distinguir la caracterización política de la clasificación jurídica: están designados como organización terrorista extranjera por Estados Unidos desde 2021 (renovada en 2025) y también por Arabia Saudí, EAU, Malasia, Australia, Canadá, Nueva Zelanda e Israel.[^58] Pero la ONU no los ha designado formalmente a nivel del Consejo de Seguridad, aunque varios países árabes solicitaron su clasificación en octubre de 2026.[^59]
Consideraciones finales
Es difícil saber si el conflicto logrará un final pacífico. La preocupación saudí de que los hutíes sean títeres iraníes y la preocupación hutí de que Arabia Saudí promueva el salafismo para marginalizar a los zaydíes, como antes de la insurgencia, dificultan cualquier acuerdo. La tregua de 2022 demostró que varios años de calma relativa son posibles, pero la paz duradera exigiría compromisos: Arabia Saudí debería renunciar a expandir el salafismo, y los hutíes deberían aceptar la actual democracia yemení abandonando su proyecto de revolución islámica que daría a los clérigos zaydíes control sobre todas las instituciones centrales, algo que el gobierno yemení no aceptaría.
Fuentes
2004–2010: BBC News, “Yemeni forces kill rebel cleric” (10/09/2004) [^26]; The New York Times, “Saudis Claim to Beat Back Yemeni Rebels” (09/11/2009) [^27]; Human Rights Watch, “All Quiet on the Northern Front?” (2010) [^23]; ReliefWeb/Reuters, “FACTBOX-Roots of Yemen’s conflict with northern rebels” (2010) [^25].
2011–2014: Reuters, “Yemen’s Saleh wounded in mosque attack” (03/06/2011) [^30]; Council on Foreign Relations, “Yemen’s Transition: The GCC Initiative” (2012) [^31]; Middle East Institute, “The Huthi Ascent to Power” (2014) [^24]; International Crisis Group, “The Huthis: From Saada to Sanaa” (2014) [^29]; Chatham House, “Yemen’s National Dialogue: A Missed Opportunity?” (2014) [^33].
2015–2019: BBC News, “The rise of Yemen’s Houthi rebels” (28/02/2015) [^2]; ABC News, “Yemen crisis: Saudi Arabia-led coalition ends air campaign” (21/04/2015) [^20] y “Yemen’s hidden war” (30/11/2015) [^42]; Al Jazeera, “Houthis take over Yemen’s presidential palace” (20/01/2015) [^34]; The New York Times, “Quiet Support for Saudis Entangles U.S. in Yemen” (13/03/2016) [^41]; Parlamento Europeo, “The conflict in Yemen: latest developments” (2016) [^50][^51]; Sana’a Center for Strategic Studies, “The Houthi-Saleh Alliance” (2018) [^32]; Harvard Journal of Middle Eastern Politics and Policy, “The hidden costs of war in Yemen” (2019) [^18]; Carnegie Endowment for International Peace, “Yemen’s Houthis Used Multiple Identities to Advance” (2019) [^19].
2021–2025: Sana’a Center for Strategic Studies, “Foreign Actors in Yemen” (2021) [^28]; Wilson Center, “Who are Yemen’s Houthis?” (2022) [^22]; Sana’a Center for Strategic Studies, “Saudi Arabia’s New Approach Toward Yemen’s Northern Tribes” (21/05/2025) [^39][^40]; Departamento de Estado de Estados Unidos, “Foreign Terrorist Organizations” (2025), y Gobierno de Arabia Saudí, lista de organizaciones terroristas [^58].
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OCHA, “Yemen Humanitarian Needs and Response Plan 2026” (03/2026) [^11]; FAO/WFP/UNICEF, “Nearly Half of the Population in Government-Controlled Areas of Yemen Face Acute Food Insecurity” (02/06/2026) [^12]; ReliefWeb/OIM, “IOM Yemen Dispatch July 2026” (18/08/2026) [^13]; ACNUR, “Yemen Situation: Emergency Update #1” (22/09/2026) [^16]; Yemen TV/OCHA, “UN report: 176 civilians killed and injured” (07/10/2026), y Yemen Shabab, “إحصائية أممية” (13/10/2026) [^17]; China Daily, “3 states step up joint defense as threats grow” (07/10/2026) [^21].
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