MERCADO HALAL, UN MUNDO DE OPORTUNIDADES. ENFOQUE DESDE LA REGIÓN SUR DE AMÉRICA LATINA

Por María Camps y Candelaria Rettaroli.

  1. ¿QUE ES EL MERCADO HALAL?

Actualmente el Islam es la religión de mayor crecimiento en el mundo, lo que nos lleva a mirar al mercado halal como una importante fuente de oportunidades que no debe dejarse de lado. Dicho mercado engloba a los países del mundo árabe-islámico, abarcando no solo a la Liga de Estados Árabes, sino que también a  la Organización para la Cooperación Islámica (OIC) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) (CEI, 2020).

  De acuerdo a datos del Pew Research Center la población musulmana representa el 23% de la población mundial, siendo la segunda religión más grande luego del cristianismo, y se espera que para el 2050 represente el 30% de dicha población. Así también, según Alvárez y Amaya Gil (2019) los practicantes de la fé islámica representan la mayoría de la población en 49 países, por lo que sin lugar a dudas el mercado halal es un mercado en pleno auge y crecimiento. 

El Islam es una religión que atraviesa la vida de las personas que lo practican en múltiples aspectos, y hasta en la totalidad de ellos, podría decirse, como planteó el Licenciado Federico Hamze, miembro del Centro Islámico de la República Argentina, en entrevista con EAI, que el Islam no es solo una religión sino que es un modo de vida. En virtud de lo mencionado, el Islam da forma al comercio y configura el mundo del mercado halal. Para comprender las implicaciones de esto es necesario aclarar algunos conceptos. 

Halal es la palabra árabe para “permitido”, y refiere a todo lo que es permitido en la Religión Islámica de acuerdo a la Sharia o ley islámica. Su antónimo es Haram, que significa “prohibido”, que refiere a todas aquellas cosas que no están permitidas por la religión (Hanzaee y Ramezani, 2011). En este sentido, los productos Halal son aquellos que cumplen la Sharia, lo que quiere decir que no involucran el uso de ingredientes haram, explotación laboral o ambiental, y no son dañinos ni están destinados a un uso dañino, por lo que el mercado halal se está convirtiendo en un símbolo global de calidad asegurada (Hanzaee y Ramezani, 2011) que por dicha calidad atrae no solo a consumidores musulmanes sino al público en general. Este estándar de calidad y de cumplimiento de la ley islámica en los diversos productos se asegura por medio de la certificación halal. Esta certificación no se limita a productos relacionados con la industria alimenticia sino que también abarca otros sectores como los servicios, turismo, cosmética, entre otros. Esto nos permite vislumbrar la inmensidad que representa el mercado halal en su conjunto, y en consecuencia las oportunidades que se abren para cualquier país que busque ingresar en dicho mercado.

1.1 EL MERCADO HALAL EN NÚMEROS

De acuerdo a los datos proveídos por el Centro de Economía Internacional (CEI) del Gobierno Nacional Argentino, si tomamos el mercado de alimentos halal en su conjunto, el mismo es más grande que los mercados de China, Estados Unidos, Japón e India. Durante el 2018 el gasto en alimentos y bebidas fue de $1,37 billones de dólares, es decir un 17% del consumo global y se espera que esos números crezcan en un 6,3% para el 2024, alcanzando los US$2.0 billones. Los países miembros de la OIC ( Organización Internacional del Comercio) son importadores de alimentos y para 2018 tenían un déficit comercial, en esta materia, de $69.000 millones. 

El CEI, en base a datos del Global Islamic Economy Report 2017/2018 y 2019/2020, menciona que el mercado halal asiático es el que presenta mayor crecimiento en el último tiempo, impulsado principalmente por Indonesia, Malasia, Pakistán, China e India. Algunos de los factores que impulsan la expansión de este mercado son: el crecimiento de la población musulmana y de su poder adquisitivo, cambios de hábito de los consumidores y una demanda más diversificada de productos halal. Un dato no menor es que Asia Pacífico concentra más de la mitad de la población musulmana mundial y 4 de las 10 naciones con mayor población musulmana en el mundo. En lo que respecta a Medio Oriente, han duplicado su importaciones de alimentos desde el 2010 al 2020, con un total de $53.000 millones de dólares, y se proyecta un crecimiento anual del 4,6% de las importaciones de alimentos de esta región.

En el informe mencionado también se desarrollan las expectativas de crecimiento de otros rubros. En relación al rubro de la moda se estima un crecimiento de 6,4% anual con US$402.000 millones de consumo estimado para 2024. En el sector de la cosmética se espera un crecimiento anual de 6,8% con US$95.000 millones de consumo estimado para 2024. En cuanto al Turismo se proyecta un crecimiento de 6,4% anual con un estimado de gasto para 2024 de $274.000 millones de dólares.  

Foto extraída de: Instituto Halal

  1. PROCEDIMIENTOS DE LA CERTIFICACIÓN HALAL 

Foto extraída de: EWorld

Para interiorizar en esta materia, resulta relevante rescatar los aportes efectuados por Hamze en entrevista realizada por el Sitio Web Estudios Árabes e Islámicos. Según lo que comentó Hamze la certificación halal es una certificación religiosa y de calidad. El aspecto religioso se relaciona con lo desarrollado anteriormente del criterio de permitido y prohibido. La certificación asegura que determinado producto esté elaborado bajo el criterio halal, es decir, el criterio islámico por lo que dicho producto no cuenta con ningún ingrediente que sea prohibido por la religión. Dicha certificación resulta esencial a la hora de querer exportar productos a países del mundo árabe e islámico debido a que los habitantes de estos países acostumbran a consumir mercancía que cuente con el sello halal, por el contrario, si no lo tiene, no consumen (Hamze, 2021). Como mencionan los autores Hanzaee y Ramezani (2011) la religión islámica alienta a sus seguidores a examinar los productos que consumen para que cumplan con el criterio halal y además “se estima que el 70% de los musulmanes en todo el mundo siguen los estándares halal” (Minkus-McKenna, 2007 citado por Hanzaee y Ramezani, 2011 p.3). Considerando esto, si una empresa busca ampliar sus mercados hacia el mundo árabe-islámico, la certificación halal es un elemento fundamental para que el negocio sea ejecutado.

Por otro lado, la certificación halal, como se mencionó anteriormente, también es una certificación de calidad. En este sentido, como menciona Melody Amal Khalil Kabalan, funcionaria de Halal Catering, una de las certificadoras halal argentinas, el control halal comprende las diferentes etapas, tanto las de producción y logística como las de control de calidad en cuanto a la materia prima o del mismo producto terminado a disposición del consumidor. Esto implica entonces un trabajo por parte de las certificadoras de tanto controlar las faenas, como de ejercer una supervisión de las plantas, también el desarrollo de manuales de procedimiento y asesoramiento que son necesarios y orientativos para los productores (La Nación, 2017). Conforme a esto, Hamze (2021) comentó que  desde la institución certificadora se hace un barrido por toda la gestión de la empresa a certificar, incluyendo el almacenamiento, control de plagas, libro de quejas, capacitación de los trabajadores, entre otras, con el objetivo de controlar que los productos alcancen el cumplimiento de la norma. 

En función de lo que desarrollan Hanzaee y Ramezani (2011) nos encontramos antes dos tipos de certificación halal, la certificación de registro de sitio y la certificación de producto halal. El primer tipo de certificación significa que una planta, instalación de producción o cualquier establecimiento que manipule alimentos ha sido inspeccionado y aprobado para producir o servir alimentos halal. Lo cual no significa que todos los productos alimenticios elaborados o manipulados en dichas instalaciones estén certificados como halal, ni tampoco sirve dicho certificado como un certificado de producto halal. Por otro lado, el segundo tipo de certificado halal es para un producto específico o una cantidad específica. Este certificado significa que el producto o productos enumerados cumplen con las pautas halal formuladas por la organización certificadora. 

La duración de la certificación halal es de tres años. En virtud de garantizar que los estándares de la certificación se mantengan por esos tres años, se pacta una auditoría por año entre la acreditadora y la empresa acreditada, así como también la potestad de la acreditadora de realizar una auditoría sorpresa cuando lo considere necesario (Hamze, 2021).

2.1 PROCESO PARA OBTENER LA CERTIFICACIÓN HALAL

En Argentina se cuenta con dos certificadoras oficiales para la venta y exportación de productos halal, entre ellas la que corresponde al Centro Islamico de la República Argentina (CIRA), y Halal Catering. Sin embargo, el CIRA es la institución que mayor trayectoria tiene en esta materia.Previamente al inicio del procedimiento de adquirir la certificación gestionada por la certificadora pertinente, se solicita que la empresa interesada esté inscrita en el SENASA, y posea habilitación para exportar.

De acuerdo a lo que comentó Hamze, se comienza el trabajo por medio de una solicitud por parte de alguna empresa para una consulta sobre cómo es el proceso de certificación. Luego de esto, la empresa debe completar una serie de procedimientos y debe brindar información sobre la naturaleza de su empresa; a qué se dedica, cuáles son los productos que fabrican; con qué insumos y cómo es el proceso de fabricación. Con esa información, el Centro Islámico hace un estudio de factibilidad, para ver si es posible que esa empresa reciba la certificación halal o no. Si se decide por el sí, se avanza en el proceso y se organiza una auditoría, donde hay una serie de requisitos que la empresa debe cumplir y se tienen que comprobar en la auditoría. 

De la auditoría se pueden encontrar inconformidades menores o mayores. Las primeras no afectan la calidad halal del producto, implica un incumplimiento a la norma pero que no es de carácter mayor ni crítico, por lo que se les emite la certificación de igual manera. A su vez, se les da un año a las empresas para trabajar sobre estas inconformidades menores a fin de que puedan corregirlas. Ante inconformidades mayores, la certificación no se emite porque se entiende que estas sí afectan a la calidad halal y las empresas tienen un plazo de un mes para corregirlas, si desean acceder a la certificación (Hamze, 2021). Sin embargo, ante tales objeciones el CIRA, junto organismos públicos con los que posee convenio, como el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca ofrecerán de su asesoramiento a la empresa con el fin de ayudarla en el adecuamiento de las condiciones de calidad y seguridad de la planta. 

2.2 AUTORIZACIÓN PARA EMITIR LA CERTIFICACIÓN HALAL  

Para que una institución pueda emitir la certificación halal es necesario que esa institución esté acreditada por el país al cual se quiere exportar los productos certificados. Existe una acreditadora por país debido a que cada país exige a la institución a acreditarse en su acreditadora nacional (Hamze, 2021). Conforme a lo expresado por Hamze (2021) esta cuestión viene dada por el hecho de que en el mundo halal no existe una máxima autoridad, al igual que sucede en el Islam que no hay una máxima autoridad religiosa. Por esta razón cada país islámico tiene sus propias leyes y existen ciertas diferencias en particularidades técnicas, por ejemplo para el sacrificio de los animales, que van variando. En este sentido, se debe tener en cuenta que: 

“Los marcos regulatorios del sector halal son complejos, pues varían entre regiones y países. Los países de mayoría musulmana adoptan un enfoque distinto al de los países de minoría musulmana, y también se están elaborando marcos regionales, como los de la ASEAN o el CCG, al igual que normas y marcos para 57 estados miembros de la OCI” (Consejo Federal de Inversiones, sf).

2.3 PRODUCTOS POSIBLES DE SER CERTIFICADOS  

Como comentaba el ex director del Centro Islámico de la República Argentina en el año 2008, Julio Made: ”La certificación halal se basa en preceptos del Corán con más de 1.500 años de vigencia que protegen la salud de las personas” (El Cronistas, 2008).

En base a eso, entendemos que diversos productos son plausibles de ser certificados bajo el criterio halal. Los principales productos que se certifican derivan de la industria alimenticia, pero también se certifican productos de cosmética, fármacos y servicios, como la hotelería (Hamze, 2021). 

Foto extraída de Topadventure.com

En línea con ello, la misma Khalil Kabalan menciona que entre los productos “permitidos” se encuentran  las carnes rojas como las del ganado bovino, caprino y ovino; las carnes blanca correspondientes a las aves y pescados, y todos los productos cárnicos procesados de origen halal. Por otro lado todas las bebidas que no tengan alcohol, los lácteos de origen bovino, caprino u ovino que estén en cumplimiento con los estándares exigidos, todo tipo de aceite y grasas de origen vegetal y animal halal, vinagres de manzana y todo la totalidad de frutas y verduras (La Nación, 2017). Mientras que entre aquellos prohibidos, encontramos a aquellos que provienen de animales no aceptados como el cerdo, aves de rapiña, reptiles, o animales que se alimentan de carroña, y las bebidas alcohólicas; Además en su procedimiento, en el caso de los productos cárnicos, estos deben ser sacrificados en presencia de un Sheik (y con un único corte de yugular, evitando el sufrimiento innecesario del animal), además que las plantas dedicadas a producción halal deben poseer un cuarto para la oración.

2.4 BENEFICIOS DE LA CERTIFICACIÓN HALAL

En función de lo desarrollado anteriormente podemos observar que la certificación halal cuenta con muchos aspectos positivos. Uno de estos aspectos es que la certificación  permite conseguir la “trazabilidad” del producto. Para que un producto pueda ser  certificado, todos los insumos que utiliza para su producción también deben estar certificados de que cumplen con el estándar halal (Hamze, 2021). De esta manera, la certificación resuelve un problema muy común en nuestros días, que es que no sabemos de donde provienen los productos que consumimos y cuáles fueron las condiciones en las cuales se produjeron. Sin lugar a dudas, la certificación halal es un símbolo de calidad. 

Foto extraída de Halal Flash.com

Luis Gaviglio, encargado de las exportaciones del frigorífico Quickfood en 2008, comenta que la certificación halal provee grandes ventajas comerciales, al permitir a firmas nacionales -como la suya- ingresar su producción a países con comunidades islámicas que en línea a su fe únicamente pueden consumir carne vacuna de animales faenados y procesados en base a los rito halal (El Cronista, 2008).

  1. EL MERCADO HALAL EN ARGENTINA
Foto extraída de Ambito.com

Para la economía argentina, como para múltiples economías nacionales, el mercado halal implica una apertura de oportunidades y beneficios, como menciona Marisa Bircher, Secretaria de Mercados Agroindustriales de la Nación Argentina, el mismo se entiende como un “mercado de valor agregado en expansión” (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca; 2017). Se debe tener en cuenta también, que el mercado de los productos halal no se limita únicamente a los países del mundo islámico y árabe, sino que también incluye a “varios países del mundo como Francia, Alemania, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, entre otros, que prefieren consumir este tipo de productos debido a su confiabilidad y respaldo de calidad” (MAGyP, 2017), así también se debe a la gran presencia de población musulmana en dichos países. 

Hoy en día como hace referencia Hamze (2021), encontramos una aproximación de 100 empresas involucradas en el mercado halal argentino, comprendiendo una gran diversidad de rubros. La Cámara de Comercio Árabe Argentino nos comentaba en entrevista con Estudios Arabes Islamicos (2021) que aquellas de mayor relevancia serán las de producción cárnica -excepto el cerdo-, a lo que Hamze agrega además productos como aire comprimido, cítricos, cosméticos, fármacos, etc. La mayor parte de las empresas pertenecen al centro de Argentina, integrada por las provincias de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Santiago del Estero y Buenos Aires. 

En resumen, se considera que el mercado halal cuenta con grandes prospectos a futuro para la nación argentina,  que además, por lo expuesto anteriormente, se comprende de gran interés para las múltiples pymes presentes en el país.

En este sentido es importante hacer alusión a los vínculos que desde el Centro Islámico de Argentina se mantienen con instituciones regionales fuera de fronteras, que cuentan con gran trayectoria como lo es la Cámara de Comercio Árabe Brasileña,  considerada una eminencia en la región, ya que cuenta con una experiencia  de trabajo en el comercio Brasil-países árabes de casi 70 años, lo que la convierte en una  entidad fuerte y legítima en cuanto al establecimiento de relación y el estrechamiento de vínculos económicos y comerciales entre los 22 países árabes y Brasil. 

  Lo mismo implicó un trabajo cooperativo constante de Argentina con Brasil, siendo que el primero (al igual que varios países de la región) ha aprendido y tomado varios elementos del segundo para aplicar en su país, considerándolo un referente en la materia. Además se reconoce que el CIRA (El Centro Islamico de la República Argentina) trabaja continuamente en diálogo con los diferentes centros presentes en la región, sobretodo teniendo en cuenta, como nos mencionaba Hamze (2021), que el mismo es necesario en base a que, por ejemplo,  hay múltiples particularidades propias de la certificación halal que varían en cada país, lo cuál implica estar en constante relación y comunicación mutua. 

3.1 LA VINCULACIÓN COMERCIAL ENTRE ARGENTINA Y EL MERCADO HALAL

En términos comerciales, de acuerdo al informe “Intercambio comercial argentino, cifras estimadas de septiembre 2021” realizado por el INDEC, durante los primeros nueve meses del año 2021, el intercambio entre Argentina y la región del Magreb (norte de África) y Egipto registró un superávit de 2.689 millones de dólares. Siendo el superávit de mayor magnitud luego del registrado con el bloque de la ASEAN. La relación comercial con el Magreb y Egipto significó un 5,8% de las exportaciones totales. El comercio con Medio Oriente ocupó el tercer lugar, registrando un superávit de 2.677 millones de dólares. Las exportaciones se incrementaron 51,6% respecto a igual período de 2020 y representaron un 6,5% de las exportaciones totales de Argentina. 

Dentro de los primeros nueve meses de 2021, de acuerdo al informe del INDEC, Argentina tuvo entre sus principales socios comerciales a Egipto y a Indonesia. Así también, dentro de los superávits comerciales más importantes se encuentran India (1.878 millones de dólares), Indonesia (1.201 millones de dólares), Irán (1.200 millones de dólares), Egipto (1.070 millones de dólares), Argelia (1.029 millones de dólares).

Con respecto a los complejos exportadores, el informe del INDEC “Complejos Exportadores. Primer semestre de 2021”, muestra que para la región de Medio Oriente las principales exportaciones provienen, en primer lugar del complejo sojero, en segundo lugar del complejo maicero y en tercer lugar de los complejos del sector bovino. Por su parte, la región del Magreb y Egipto importa principalmente del complejo sojero, maicero y triguero de Argentina. 

También se debe mencionar el origen de las exportaciones a la Asean, ya que este bloque incluye entre sus miembros a Indonesia, Malasia y Brunei, que son países que tienen como religión oficial al Islam. El informe mencionado, trata a las regiones económicas en su conjunto y no desagrega las exportaciones e importaciones por cada país del bloque económico, por eso reconocemos que dentro de estas cifras se encuentran exportaciones destinadas a otros países, aparte de los que nos interesan. Hecha esta salvedad, los principales complejos que exportaron a la ASEAN, fueron el complejo sojero, el complejo maicero y el complejo triguero.

3.2 OBSTÁCULOS PARA SU DESARROLLO

A partir de la información proveída por la Cámara de Comercio Argentino Árabe en una entrevista con Estudios Arabes Islamicos (2021), se mencionó que los obstáculos identificados para el desarrollo del mercado halal, como situación propia de la política de producción y comercio argentino, radican en propia  política interna del país que no congenia esfuerzos por activar de manera más efectiva e intensa la fomentación de la producción de productos halal y su consecuente exportación. También se añaden los problemas sistémicos del país en la poca seriedad en la continuidad de políticas y las impulsivas tomas de decisiones que alteran gravemente la política de exportación. 

Por otro lado, desde una mirada más técnica, el segundo obstáculo que enfrenta Argentina para ingresar en mayor medida al mercado de consumidores musulmanes es la imposibilidad de poder reducir el tiempo de tránsito marítimo, que en el año 2018, implicaba 60 días de viaje desde el momento que se embarcaba la mercadería.  Esta situación impide que se comercien productos frescos -como la carne refrigerada- y otros productos que conforme a su fecha de caducidad quedan sin posibilidad de acceder a ese mercado (Ámbito Financiero, 2018).

Desde el lado de la fe islámica, Hamze (2021), nos compartió que desde su perspectiva un elemento que puede resultar no beneficioso para el crecimiento y desarrollo del mercado halal es un elemento intrínseco de la religión, con relación a la ausencia de una autoridad clara (en la fé la relación reside entre Dios y la persona, no hay una autoridad de por medio), ello se traduce luego en la realidad comercial del mercado halal. Cada país islamico posee sus leyes, con ciertas particularidades técnicas, por ejemplo en relación a cómo realizar el sacrificio de los animales, lo cuál implica que todos deben presentar documentos y protocolos para dar fe de su trabajo y acepten el certificado. No hay estándares internacionales, varía con respecto a cada país y esa situación puede resultar un obstáculo para la coordinación del mercado halal y su entonces consecuente desarrollo. 

  1. CONSIDERACIONES FINALES 

Para finalizar, en base a lo expuesto y analizado, se puede observar la importancia que tiene el mercado halal debido a la inmensidad del mismo y a las oportunidades que puede ofrecer a aquellos países que quisieran comerciar en dicho mercado. Pensando en Argentina, si bien ya mantiene ciertos niveles de relacionamiento comercial con el mercado halal, todavía existen muchos sectores comerciales donde incursionar y mercados que apunten a este sector de consumo a los que aún no se ha ingresado.  Al ser este un mercado tan amplio y con tanta demanda, Argentina tiene la oportunidad de aumentar sus exportaciones hacia esos países, si tenemos en cuenta que  el grueso de sus importaciones se enfoca en los sectores  agrícolas y ganaderos, en los que Argentina posee un gran  desarrollo. No obstante, para aumentar las exportaciones al mercado halal, las empresas deben obtener la certificación halal y esto lleva a una búsqueda por cumplir con los requisitos de calidad establecidos para recibir la certificación generando, en muchos casos, la necesidad de que cada ingrediente de un producto final deba también ser halal y por tanto contar con la certificación. 

 En este sentido, desde un enfoque político-comercial estratégico, se podría pensar en la construcción y puesta en marcha  de una  política  con enfoque exclusivo al comercio halal más firme y ambiciosa en el marco de los objetivos de la política exterior comercial  a nivel nacional, con la que se apueste a una vinculación más estrecha en términos comerciales con los países del mundo árabe-islámico y que atraiga  a que mayor cantidad de empresas soliciten y obtengan la certificación  halal.  

A su vez, también es importante resaltar el hecho de que los productos que estén bajo certificación halal no solo tienen mercado en los países islámicos, sino también en cualquier país que tengan una población musulmana considerable, por lo que Argentina en sí representa un mercado objetivo al cual llegar desde las empresas nacionales con productos y servicios que cuenten con la certificación halal. 

Para concluir, consideramos que el mercado halal en su conjunto supone una gran fuente de oportunidades pero todavía queda un camino por recorrer para aquellos países que deseen ingresar a ese mercado y aprovechar sus oportunidades. 

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