
Artículo de opinión
En los últimos días se ha podido observar en varios países del mundo un gran debate en torno a las restricciones que existen en el país sede de la copa del mundo, Qatar. Las redes sociales como Instagram, Twitter, Youtube o Facebook han sido las plataformas por excelencia en donde el público en general, junto con personalidades reconocidas de diversos rubros, han manifestado su desconformidad y hasta repudio con el país anfitrión de la Copa del Mundo.
Sin entrar en un artículo extenso sobre lo que significa el Islam (una de las tres principales religiones monoteístas) y cómo esta determina la vida de sus casi 2000 millones de fieles en todo el mundo, resulta pertinente, de todos modos, detenernos en algunas precisiones y conceptos básicos que explican el porqué de determinadas políticas establecidas en este país del Golfo Árabe.
En primer lugar, el viajar a cualquier país del mundo que se encuentre en el Oriente (ya sea en Asia Occidental donde se engloban los países de Oriente Medio o en el Asia Oriental donde encontramos a China, Corea, Japón, etc.) siempre va a generar un desafío mayor para los occidentales, en donde el choque cultural puede ser tan distinto que resulte incomprensible, irracional y hasta intolerable.
Esto nos predispone a tener que realizar un esfuerzo mayor, a nivel físico (adaptación culinaria y lingüística muy distinta) pero también mental, en donde determinados conceptos básicos en Occidente pudieran ser totalmente diferentes en estos destinos y que deben estar presentes de antemano si se pretende visitar dichos países.
Cuando hablamos de conceptos como la LIBERTAD, y nos paramos desde una perspectiva de un país de democracia, con un sistema presidencialista y más aun sin una religión oficial, como el caso de Uruguay, debemos entender que esa perspectiva no necesariamente aplica para otros países con una estructura de gobierno diferente y con una religión oficial, como es el caso de Qatar.
El hecho de que un evento sea internacional y masivo, como un Mundial de Futbol, en donde se convoca a una pluralidad de países del mundo con diversas culturas, religiones y creencias no es sinónimo alguno de que el país anfitrión se predispone a cambiar sus normativas políticas y culturales para tales fines.
Esto último, si hablamos desde la obviedad, no es una condición exclusiva de Qatar ni del Medio Oriente en general, lo mismo sucede en cualquier otro país anfitrión como lo fue Sudáfrica, Corea, Brasil o la propia Rusia.
Pero enfocándonos en los puntos centrales de la protesta masiva debemos entender algunas cosas esenciales sobre restricciones tales como la venta de Alcohol.
El hecho de que no se permita la venta de alcohol o su consumo en la vía pública deviene de una norma que es parte de la vida de todo un país y que refiere a una prohibición religiosa SUMAMENTE IMPORTANTE, en donde el consumir alcohol para los musulmanes es un haram (pecado) ABOMINABLE y TERRIBLE, por lo que resultaría absurdo vender y ofrecer a otros algo que en el país no se consume por considerarse prohibido.
Si nos ponemos a pensar en una situación obvia como ir a casa de un vegetariano y llevar un churrasco para comer se entendería como una gran falta de respeto, de la misma manera no podemos pensar en ir a un país donde un alimento o bebida representa un pecado terrible y pretender consumirlo frente a ellos o peor aún, pretender que ellos mismos lo manipulen y lucren con su venta.
¿Podemos pensar que no nos gusta esta política que deviene de su religión? Sin lugar a dudas, ahora bien, esto nos habilita a ser irrespetuosos y gritarles en la cara el reclamo de ¡queremos cerveza! ¿?
Por otra parte, otra de las cuestiones debatidas fue el hecho de que las mujeres qataríes no podían entrar a los estadios. Esto, permítanme decir, es totalmente FALSO!
No solo se pudo ver la imagen de mujeres extranjeras en el evento sino que también la de mujeres qataríes en las tribunas VIP del estadio. Con seguridad se puede hablar de la baja presencia de mujeres qataríes en comparación a la de los hombres, para lo que es importante tener presente dos cosas: la primera es que una vez más debemos entender que Qatar es un país diferente, con una población pequeña y que así como en el resto del mundo hombres y mujeres no son fanáticos por igual de este tipo de deporte o evento, en Qatar esta diferencia es aún mayor.
La segunda, es que históricamente el futbol en el mundo todo ha contado con mayor convocatoria de hombres que de mujeres y aunque, sin lugar a dudas, el público femenino ha aumentado en lo ancho y largo del mundo esto no significa que la participación sea igual o mayor a la de los hombres. Por lo que siendo Qatar un país con una cultura diferente en donde claramente el futbol no representa un interés central de su cultura, la convocatoria de mujeres interesadas en asistir al evento también es reflejo de esa visión del futbol en la sociedad, no siendo de forma alguna esto último sinónimo de prohibición a la participación al evento.
Por último, en referencia a otras cuestiones como la vestimenta o la demostración de afecto en vía publica, es importante decir que tanto Qatar como Emiratos Árabes Unidos o la apropia Arabia Saudí, si, ARABIA SAUDI, no exigen el uso de ningún tipo de velo islámico en la vía publica para las mujeres.
El uso obligatorio del velo islámico y prendas que cubran el cuerpo en su totalidad solamente se exige en determinados lugares, como lo son los espacios religiosos en general, las mezquitas, etc. En ese sentido, considerando que probablemente no sea necesario hacer uso durante la estadía de prendas que se puedan entender como irrespetuosas en la fe de los y las ciudadanas del país anfitrión (tales como shorts que dejen a la vista los glúteos, tops con escotes pronunciados, hombres sin remera o con pantalones que caen y muestran la ropa interior, etc.) la vestimenta a usar es igual a la que se mantiene en occidente.
En referencia a las demostraciones de afecto en la vía pública las cuales no están permitidas para ninguna pareja sin importar el género de las personas, ni siquiera entre matrimonios, resulta probable que esta restricción sea una de esas que al inicio mencionábamos como factores de otras culturas que podemos entender como irracional, desde nuestra óptica de libertad.
Ahora bien, si pensamos en el impacto REAL de esta restricción sobre nuestra vida como visitantes de un país con una cultura sumamente diferente ¿es realmente tan difícil o perjudicial para nuestra mente o emociones dejar la demostración afectiva para la privacidad? ¿Puede parecernos tan chocante esto al punto de reusarnos a asistir al mundial? Y si pensamos un poco más en profundidad, ¿acaso dejamos de viajar a países como EEUU por causa de la invasiva en las preguntas que nos hacen al solicitar su VISA o al realizar migración?
A cuantas situaciones nos enfrentemos al viajar dentro del propio Occidente que tal vez no nos resultan agradables y aun sabiendo sobre políticas que violan los derechos humanos, perpetuadas por los gobiernos de determinados países a los que viajamos seguimos yendo. Cuántas veces siendo conscientes de las discriminaciones o diferencias culturales que podemos llegar a recibir en determinado destino continuamos visitándolo. ¿Realmente juzgamos con la misma vara todos nuestros viajes y lo que implica cruzar el mundo y llegar a otros continentes?
El debate está abierto.